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domingo, 28 de octubre de 2012


Colonización inglesa en Norteamérica

En 1497, Sebastián Cabot y su hijo Juan recorrieron las costas de Terranova y Labrador. Los resultados no fueron los esperados e Inglaterra decidió suspender dichos viajes.
En el siglo XVI, se reanudaron las expediciones. El objetivo era colonizar Norteamérica y buscar un paso en el noroeste, para continuar el viaje hacie el Oriente y monopolizar el comercio con China, Japón y las Molucas. Walter Raliegh intentó fallidamente encontrar esa nueva ruta. En 1588 fundó la colonia de Virginia antea de morir en manos de los indígenas.
Inicialmente, la colonización inglesa se llevó a cabo por iniciativa privada. En el siglo XVII, compañías de Londres y de Plymouth se encargaron de llevar a Norteamérica colonos que buscaban tierras parar el cultivo de algodón y tabaco, con el fin de vender a Europa y competir con España.
También influyeron las persecuciones religiosas en Inglaterra, que motivaron a familias enteras a trasladarse a Estados Unidos en busca de libertad religiosa.
Ya en los inicios del siglo XVII existían varias colonias, ubicadas entre los ríos Hudson y Delaware: Nueva Jersey, Delaware, Nueva Hampshire, Pensilvania, las dos Carolinas y Georgia.

Organización Política

Inglaterra dio a sus colonias suficiente autonomía para desenvolverse con libertad. La organización política de las colonias se basó en la autoridad del gobernador, quien era nombrado por el Rey y tenía amplias facultades para legislar. El pueblo participaba en el gobierno, por medio de asambleas legislativas que le fueron quitando funciones al gobernador.

Organización económica y social

En el sur de las colonias se desarrolló un sistema esclavista, a partir de plantaciones de algodón, caña de azúcar y arroz. En el norte se establecieron varios colonos que traían fortunas y produjeron principalmente cereales. Tenían un mercado interno bastante floreciente; además, contaron con astilleros donde construían barcos.
La sociedad colonial no solo se preocupó por el desarrollo económico. Se dio importancia a la educación, los padres tenían el deber de enseñar a leer y escribir a sus hijos.
En las ciudades más grandes se crearon escuelas públicas. Massachusetts se distinguió en este campo. En esta ciudad se obligaba a las municipalidades a establecer escuelas primarias y públicas, en las que los alumnos debían practicar la lectura y recibir nociones elementales sobre religión y la organización del país.
Además, dicho estado se interesó por la educación superior, y en 1636 creó el denominado Colegio de Harvard (hoy Universidad de Harvard) que ofrecía una educación semejante a la europea.



Colonización Británica


Colonias británicas en Norteamérica. 1763-1776.
Pocahontas ayudó al Imperio Británico que comenzó a tomar forma a principios del siglo XVII, mediante el establecimiento de la colonia de Jamestown en 1607, en Virginia por parte de Inglaterra, lo que sería el comienzo de las Trece Colonias en Norteamérica, que fueron el origen de Estados Unidos así como de las provincias marítimas del Canadá. También se produjo la colonización de pequeñas islas en el mar Caribe como Jamaica y Barbados.

Entre los principales colonos británicos destacaban los casacas rojas y quienes resguardaban a la gente y protegían sus colonias y lucharon contra los franceses y contra los independentistas americanos.

Las colonias productoras de azúcar del Caribe, donde la esclavitud se convirtió en la base de la economía, eran las colonias más importantes y lucrativas para Inglaterra. Las colonias americanas producían tabaco, algodón y arroz en el sur y material naval y pieles de animales en el norte.
El imperio de Inglaterra en América se iba expandiendo gradualmente mediante guerras y colonias. Inglaterra consiguió controlar Nueva Ámsterdam (después llamada Nueva York) tras las guerras anglo-holandesas. Las colonias americanas se extendían hacia el oeste en busca de nuevas tierras para la agricultura. Durante la Guerra de los Siete Años, los ingleses vencieron a los franceses y se quedaron con Nueva Francia, en 1760, lo que convertía a Inglaterra en dueña de casi toda América del Norte.

Después, los asentamientos en Australia (que comenzaron con las colonias penales en 1788) y Nueva Zelanda (bajo el dominio de la Corona desde 1840) crearon una nueva zona para la migración desde las Islas Británicas, aunque las poblaciones indígenas tuvieron que sufrir guerras desiguales -en algunos casos, genocidio, como en la Guerra negra- y también enfermedades. Como efectos de las guerras, el genocidio, la represión y la mala alimentación fuer reduciéndose su tamaño en alrededor de un 60–70% en algo menos de un siglo. Estas colonias, ya en manos de los nuevos colonos de origen británico, acabarán obteniendo el autogobierno.






COLONIZACIÓN INGLESA

Impulsados por la reina Isabel I que apoyaba la empresa colonial, para entonces Europa asiste a la formación del Estado Moderno, esto es, profundización del capitalismo, escisión religiosa e identidad nacional en la figura de las monarquías que tienden al absolutismo (manifestado en el reinado de Jacobo I).

El reinado de Isabel dio orden y prosperidad al pueblo ingles, ambos elementos reflejados en el crecimiento, la unificación religiosa y mayor solidez económica, cuyo crecimiento les da a los británicos la posibilidad de salir a buscar nuevos mercados.
Todos estos elementos influyeron directamente en el proceso de colonización: los perseguidos religiosos vieron el la emigración una opción para profesar libremente su culto y, desde el punto de vista de la corona, apoyo la iniciativa privada en nuevas empresas coloniales bajo su patrocinio.



Es así que la colonización inglesa tuvo dos caras diferenciadas: por un lado las colonias del sur, instaladas allí con la conformidad y aliento de la corona y las del norte, compuestas, fundamentalmente, por disidentes religiosos que escapaban de la persecución.
Lo que se encontrará en ambos casos es el ideal de triunfo económico, ligado a la mano de obra esclava, tráfico y plantaciones en el sur y el comercio en el norte bajo la causa religiosa: la predestinación protestaste, cuyo éxito económico es la culminación de ser elegido por Dios. Los puritanos creían fuertemente en esta teoría, acompañada de una restricta moral que el siglo XX tildará de doble moral, tan bien retratada en las obras de Eugene O’Neill.